LA DEFINICIÓN DE “ROMÁNICO
MONTAÑÉS “
Es ficticia la denominación de
“Románico Montañés”. Sólo es una formulación, útil para explicar lo que sucede
en una zona geográfica concreta, en absoluto universal y genérica. Claro que
hay románico en la montaña, incluso en montículos, pero eso sucede por causa
del hábitat, no de la característica del arte románico. También hay románico en
la costa, y por ello no se puede acuñar la expresión de “románico litoral”. No hay
románico de montaña, ni de llanura, ni del Camino de Santiago, ni de la cuenca
del Duero, ni de las catedrales. Lo que hay es, románico en la montaña, en la
llanura, en el Camino de Santiago, en la cuenca del Duero, etc.
Hacerlo de otro modo significa volver a
las viejas catalogaciones de románicos comarcales, sin dependencia unos de
otros. Fue ese el método de trabajo de las generaciones de principios del siglo
XX, ejemplo de los primeros historiadores del Arte Románico que concibieron los
edificios sólo con parámetros de clasificación arquitectónica, geográfica y
regional. Los ciento y pico de años de estudios sobre el Arte Románico han
determinado claramente muchas otras particularidades. Al principio era solo una
catalogación de edificios en áreas geográficas cerradas, y una atribución de
escuelas rígidamente trazadas por los mismos, sin ir más allá de una línea
continua de influencias y concomitancias dentro de los propios edificios y
diseños. Se negaba de ese modo un mundo más amplio de la geografía románica y
la importancia de comprender el todo para desmenuzar las partes. Corregido hoy
en forma de estudio general con otros edificios, pero sobre todo poder conectar
la obra con todos los componentes sociales posibles de historia, religión,
economía, etc. Se ha dado un paso importante, quizás excesivamente peligroso,
donde surgen difíciles interpretaciones de tipo filosófico-doctrinal-teológico-
simbolista, que pueden extraviar a los neófitos en la materia.
Nuestra definición es una estratagema
pedagógica para explicar el románico en una zona de montaña que comprende la
alta montaña palentina del Alto Campóo. Si hubiera que explicar todo el
románico de montaña, habría que acudir al de toda la montaña de Cantabria,
Burgos, Galicia, Navarra, Aragón, Cataluña, los montes de León, y otras partes
de la geografía nacional. Eso vendría a ser una labor inabarcable, por otra parte,
enciclopédica, que ya recogen algunas colecciones de alto rango en volúmenes y
dinero. Lo nuestro es menos pretencioso. Sólo hemos escogido una pequeña parte
de ese románico entre montañas, pero muy singular y de gran valor.
La definición se nos hace todavía más
estrecha cuando contemplamos que el Arte Románico se extiende desde Toledo a
Escandinavia, y desde Santiago a Palestina, casi con las mismas características.
Aparece como un arte transfronterizo, trasnregional y transgeográfico, sin
limitación a países y geografías concretas. Es el segundo arte internacional después
del Arte Romano, pero con mayor presencia artística en el mundo europeo. Se
presenta con la clásica división de Primer Arte Románico, Segundo Arte
Románico, y Tercer Arte románico, según las cronologías en las que se va
desarrollando. En España abarca una extensión geográfica horizontal, por causa
de la Reconquista, que impidió su desarrollo en áreas geográficas ocupadas por
los árabes. Después, cuando se avanza hacia el sur, será sustituido p el
Gótico, que también se instala en la franja norte, mezclado con iglesias
románicas, pero ya no en ese sur reconquistado. Es pues, la consideración de
nuestro título, la de esa zona geográfica de las altas de tierras de Palencia,
representada aquí por la calidad de las obras, por la gran aglomeración de templos
en zona tan educida, y tratar de ponerlas en valor, para salvarlas del olvido
secular de algunas de ellas.
Son zonas de cristianos viejos, resistentes al
tiempo, a las luchas feroces contra los enemigos naturales del hombre medieval:
el hambre, la subsistencia, la fe como bandera contra los musulmanes. De hecho,
el norte de la provincia de Palencia es donde se produce la mayor concentración
de iglesias románicas de toda Europa. Es una zona tan compacta, que su
conocimiento no constituye más que recorrer unos pocos kilómetros para
encontrar una docena en un solo día, lo que constituye en la actualidad un
atractivo turístico de la zona, con centro en el monasterio de Santa María la
Real de Aguilar de Campóo, donde existe un centro de interpretación del
románico nacional. Entender esas iglesias significa comprender todo un mundo, que
va más allá de la propia arquitectura y escultura románica. Es comprender el
universo medieval, lleno de paradojas, diferencias y similitudes, en el propio
país, y en los que se desarrolló esa iniciativa de construcción.
VALORACIÓN.
El tratar de valorar los elementos del Arte
Románico de esta zona nos puede llevar a un equívoco, que es el de elevar de
tal modo el tono, que pensemos que son la esencia de todo el estilo, o por lo
menos de una gran parte de él. No es posible hacer esa consideración, ni por
estilo, ni por cronología, porque esta forma de concebir la arquitectura, ha
recorrido un largo camino hasta llegar a esa región estudiada, independientemente
de las formas allí realizadas. No debemos, ni podemos prescindir de lo anterior,
pero tampoco infravalorar el contenido del románico del lugar.
Los
elementos fundamentales de su arquitectura y escultura no son muy diferentes al
resto del románico general, porque están dentro de un lenguaje internacional y
universal. No debemos caer en el pasado histórico del análisis del que
mencionaba escuelas, que circunscribía a regiones específicas. Pero lo cierto es
que allí existe la mayor concentración de románico por kilómetro cuadrado de
toda Europa. Lo que hay, y lo que debió haber, nos ha de llevar a exhibir como
válido y valioso, el patrimonio concreto de una región, pero sin aislarlo del
tejido general del estilo.
Es
un románico sencillo y popular que sirvió a pequeñas comunidades. También hoy.
De iglesias generalmente de una sola nave con cabecera semicircular
compartimentada, o rectangular, de excelentes tímpanos, con frondosidad de
torres y espadañas, de escultura muy importante en algunos monumentos, con
edificios de gran valor estructural. Llama la atención el que debiéramos
esperar que fueran obras plenas del Segundo Arte Románico, sin embargo,
pertenecen todos ellos al Tercer Arte Románico, estando en Románico Pleno en la
zona baja, en el Camino de Santiago, con los edificios singulares de Dueñas,
Frómista, Carrión, Silos, Arlanza, Oña, etc. Es por ello que encontraremos continuamente
una arquitectura mezclada de arcos de medio punto y apuntados en sus fábricas.
Francisco Javier Ocaña Eiroa
Revilla de Santullán |
Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar |
San Pelayo de Perazancas |
Barrio de Santa María |
Santa Marina de Villanueva de la torre |
Santa María la Real de Cillamayor |
San Andrés de Revilla de Collazos |
Nuestra Señora de Pisón de Castrejón |
San Martin de Matalbaniega |
Capiteles del monasterio de Sta. Mª de Aguilar de Campóo, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid |
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